martes, 28 de abril de 2026

Eucaristía Comunitaria

El Domingo recién pasado participamos de la Eucaristía Comunitaria en templo Santo Domingo. Junto a las familias, compartimos junto a la comunidad del Templo Santo Domingo, en torno al mensaje del Buen Pastor, que nos llama a seguir a Jesús, reconociendo su voz.







Eucaristía de curso

 El día lunes 27 de abril, el curso 2° Medio A, junto a su profesor Jefe, Sr. Percy Rocha, participaron de la Eucaristía de curso, organizada por los propios estudiantes acompañados del Equipo Pastoral. En la Homilía, se destacó la importancia de reconstruir y cimentar todos nuestros aprendizajes y vida en la Roca firme que es Jesús.














viernes, 24 de abril de 2026

Campañana solidaria

Muchas gracias a todas las familias que han colaborado... aún nos quedan algunos días para reunir algunas cosas más.




 

Eucaristía Comunitaria Domingo 26 de abril a las 12:00 horas


 

Mi carne es la verdadera comida, y mi sangre, la verdadera bebida

 + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 51-59

Jesús dijo a los judíos:

“Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que Yo daré es mi carne para la Vida del mundo”.

Los judíos discutían entre sí, diciendo: “¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?” Jesús les respondió: “Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes.

El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y Yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y Yo en él. Así como Yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente”. Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaúm. Palabra del Señor

jueves, 23 de abril de 2026

Yo soy el pan vivo bajado del cielo

 


+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 44-51

Jesús dijo a la gente:

Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y Yo lo resucitaré en el último día.

Está escrito en el libro de los Profetas: “Todos serán instruidos por Dios”. Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza viene a mí. Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo Él ha visto al Padre.

Les aseguro que el que cree tiene Vida eterna. Yo soy el pan de Vida. Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. Pero éste es el pan que desciende del cielo, para que aquél que lo coma no muera.

Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que Yo daré es mi carne para la Vida del  mundo. Palabra del Señor

miércoles, 22 de abril de 2026

Eucaristía de Cuarto Medio A

El lunes recién pasado el 4° Medio A, participó de la Eucaristía como curso. En la oportunidad los jóvenes acogieron el Mensaje del Evangelio del discurso del Pan de Vida. Además, acompañados por la comunidad religiosa y algunos docentes, celebraron el encuentro con el Dios de la Vida y el Amor.







 

Esta es la voluntad de mi Padre, que el que ve al Hijo tenga Vida eterna

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 35-40

Jesús dijo a la gente:

Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed. Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen.

Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí Yo no lo rechazaré, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la de Aquél que me envió. La voluntad del que me ha enviado es que Yo no pierda nada de lo que Él me dio, sino que lo resucite en el último día.

Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en Él, tenga Vida eterna y que Yo lo resucite en el último día. Palabra del Señor



martes, 21 de abril de 2026

No es Moisés el que les dio el verdadero pan del cielo, sino mi Padre

 + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 30-35

 La gente preguntó a Jesús:

 “¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura:

 “Les dio de comer el pan bajado del cielo’”.

 Jesús respondió:

 “Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo”. Ellos le dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Jesús les respondió:

 “Yo soy el pan de Vida.

 El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed”.

 
Palabra del Señor

sábado, 18 de abril de 2026

Los discípulos de Emaús al atardecer


 

Lo reconocieron al partir el Pan

 + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 24, 13-35

 El primer día de la semana, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido.

Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. Él les dijo: “¿Qué comentaban por el camino?”

Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió:

“¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!”

“¿Qué cosa?”, les preguntó.

Ellos respondieron: “Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera Él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que Él está vivo.

Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a Él no lo vieron”.

Jesús les dijo: “¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?” Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a Él.

Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba” .

Él entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero Él había desaparecido de su vista.

Y se decían: “¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”

En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron: “Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!”

Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor

Nuestro caminar

Eucaristía Comunitaria

El Domingo recién pasado participamos de la Eucaristía Comunitaria en templo Santo Domingo. Junto a las familias, compartimos junto a la com...