viernes, 11 de septiembre de 2026
jueves, 10 de septiembre de 2026
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 6, 27-36
Jesús dijo a sus discípulos:
Yo les digo a ustedes que me
escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian. Bendigan a
los que los maldicen, rueguen por los que los difaman. Al que te pegue en una
mejilla, preséntale también la otra; al que te quite el manto, no le niegues la
túnica. Dale a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames.
Hagan por los demás lo que quieren
que los hombres hagan por ustedes. Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito
tienen? Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman.
Si hacen el bien a aquellos que se
lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen? Eso lo hacen también los pecadores. Y
si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También
los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos lo mismo.
Amen a sus enemigos, hagan el bien
y presten sin esperar nada en cambio. Entonces la recompensa de ustedes será
grande y serán hijos del Altísimo, porque Él es bueno con los desagradecidos y
los malos.
Sean misericordiosos, como el Padre
de ustedes es misericordioso.
miércoles, 9 de septiembre de 2026
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 6, 20-26
Jesús, fijando la mirada en sus discípulos, dijo:
¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les
pertenece!
¡Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán
saciados!
¡Felices ustedes, los que ahora lloran, porque reirán!
¡Felices ustedes, cuando los hombres los odien, los excluyan,
los insulten y proscriban el nombre de ustedes, considerándolos infames a causa
del Hijo del hombre!
¡Alégrense y llénense de gozo en ese día, porque la
recompensa de ustedes será grande en el cielo! ¡De la misma manera los padres
de ellos trataban a los profetas!
Pero ¡ay de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo!
¡Ay de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque
tendrán hambre!
¡Ay de ustedes, los que ahora ríen, porque conocerán la
aflicción y las lágrimas!
¡Ay de ustedes cuando todos los elogien! ¡De la misma manera
los padres de ellos trataban a los falsos profetas!
martes, 8 de septiembre de 2026
Lectura de la profecía de Miqueas 5, 1-4a
Así habla el Señor: Tú, Belén Efratá, tan pequeña entre los
clanes de Judá, de ti me nacerá el que debe gobernar a Israel: sus orígenes se
remontan al pasado, a un tiempo inmemorial. Por eso, el Señor los abandonará
hasta el momento en que dé a luz la que debe ser madre; entonces el resto de
sus hermanos volverá junto a los israelitas. Él se mantendrá de pie y los
apacentará con la fuerza del Señor, con la majestad del nombre del Señor, su Dios.
Ellos habitarán tranquilos, porque Él será grande hasta los confines de la
tierra. ¡Y Él mismo será la paz!
lunes, 7 de septiembre de 2026
Evangelio lunes 07 de Septiembre
Observaban a Jesús atentamente para ver si sanaba en sábado
+ Evangelio de nuestro Señor
Jesucristo según san Lucas 6, 6-11
Un sábado, Jesús entró en la
sinagoga y comenzó a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha
paralizada. Los escribas y los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver
si sanaba en sábado, porque querían encontrar algo de qué acusarlo. Pero Jesús,
conociendo sus intenciones, dijo al hombre que tenía la mano paralizada:
“Levántate y quédate de pie delante de todos”. Él se levantó y permaneció de
pie.
Luego les dijo: “Yo les pregunto:
¿Está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?”
Y dirigiendo una mirada a todos, dijo al hombre: “Extiende tu mano”. Él la
extendió y su mano quedó sana. Pero ellos se enfurecieron, y deliberaban entre
sí para ver qué podían hacer contra Jesús.
domingo, 6 de septiembre de 2026
Evangelio Domingo 06 de septiembre
¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?
Jesús dijo a sus discípulos: “Muchos de los primeros
serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros, porque el Reino
de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar
obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los
envió a su viña.
Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros
desocupados en la plaza, les dijo: “Vayan ustedes también a mi viña y les
pagaré lo que sea justo”. Y ellos fueron.
Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo
lo mismo. Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les
dijo: “¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?” Ellos les
respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Entonces les dijo: “Vayan también
ustedes a mi viña”.
Al terminar el día, el propietario llamó a su
mayordomo y le dijo: “Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por
los últimos y terminando por los primeros”.
Fueron entonces los que habían llegado al caer la
tarde y recibieron cada uno un denario.
Llegaron después los primeros, creyendo que iban a
recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo,
protestaban contra el propietario, diciendo: “Estos últimos trabajaron nada más
que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso
del trabajo y el calor durante toda la jornada”.
El propietario respondió a uno de ellos: “Amigo, no
soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es
tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. ¿O no tengo
derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo
sea bueno?”
Así, los últimos serán los primeros y los primeros
serán los últimos”.





