martes, 1 de septiembre de 2026

Nuestra Patria, nuestra Misión












En agosto hemos recordado el valor de la solidaridad. Durante septiembre, retomamos nuestras tradiciones y celebramos a nuestra patria. San Alberto Hurtado nos recuerda que ambas cosas están profundamente relacionadas. La patria no se construye solo con grandes acontecimientos; también la construimos en el trato hacia los demás y en nuestras acciones cotidianas.

“Nuestros Padres nos dieron una Patria libre, a nosotros nos toca hacerla grande, bella, humana, fraternal”.

Estas palabras de San Alberto Hurtado nos plantean un gran desafío. La patria no es únicamente nuestro hermoso territorio, lleno de contrastes geográficos y climáticos. En este territorio vivimos nosotros, chilenos y extranjeros, quienes tenemos la misión de construir una sociedad más humana y fraterna, donde se respete la vida y la dignidad de cada persona.

La solidaridad que hemos querido vivir durante agosto no termina cuando cambia el calendario. Al contrario, es una de las formas más nobles de construir nuestra patria. “¿Qué haría Cristo en mi lugar?” era la gran pregunta que acompañaba la vida de este santo jesuita y que hoy también nos interpela frente a la realidad del Chile que estamos construyendo.

¿Qué haría Cristo en mi lugar como estudiante? Seguramente, muchos de nuestros estudiantes, aun sin hacerse esta pregunta de manera explícita, ya la viven en nuestras aulas y en el patio: cuando incluyen al que está solo; cuando escuchan con respeto a quien piensa distinto; cuando ayudan sin esperar nada a cambio; cuando cuidan nuestro colegio; cuando tratan con dignidad a cada persona; cuando rechazan todo acto de violencia y discriminación; y cuando son capaces de ponerse en el lugar del otro.

Así como nuestros Padres de la Patria fueron grandes en el campo de batalla, a nosotros nos toca serlo en el esfuerzo de construir un Chile para todos y todas. Hoy no tenemos campos de batalla, pero sí tenemos desafíos que enfrentar: la indiferencia, el deterioro ambiental y el individualismo, entre tantos otros. Nuestra generación tiene la gran misión de ser grande construyendo.

Chile es una patria que hemos recibido, pero también una patria que estamos construyendo entre todos y todas. Quizás una de las mejores maneras de celebrar estas Fiestas Patrias sea preguntarnos qué estamos haciendo para que nuestro país sea cada día más grande, más justo, más bello, más solidario y más humano.

 


El grano de arena


 

viernes, 28 de agosto de 2026

Eucaristías de 6°A y 6°B: Celebrar la fe y caminar juntos

 Con mucha alegría, nuestra comunidad educativa vivió las dos Eucaristías de los cursos 6°A y 6°B, momentos de encuentro, reflexión y celebración en torno a la fe que cada uno tuvieron como curso, poniendo en las manos de Dios sus vidas, sus sueños, sus aprendizajes y también los desafíos que enfrentan cada día.

A través de la Palabra, la oración y la participación activa en la Eucaristía, los estudiantes pudieron fortalecer el sentido de comunidad y recordar que la fe también se construye compartiendo, acompañándonos y aprendiendo a caminar juntos.

Agradecemos especialmente a los estudiantes, profesores, familias y a todos quienes hicieron posible estas celebraciones, por su disposición y participación.

Que estas Eucaristías sigan siendo espacios donde nuestros niños puedan encontrarse con Jesús, crecer en la fe y descubrir que nunca caminamos solos.

¡Sigamos construyendo juntos una comunidad que celebra, acompaña y vive su fe! 









 

martes, 18 de agosto de 2026

San Alberto Hurtado: una fe que no podía quedarse quieta

















Hoy, 18 de agosto, celebramos a San Alberto Hurtado, santo chileno que hizo de su fe un compromiso concreto con quienes más lo necesitaban.

Su vida nos recuerda que amar a Cristo también significa mirar al hermano, acogerlo y servirlo.

Fundador del Hogar de Cristo, nos enseñó que la fe no puede quedarse solamente en palabras: debe transformarse en amor y acción.

“Contento, Señor, contento.”

Que San Alberto Hurtado nos ayude a vivir una fe que no se quede quieta.

San Alberto Hurtado, ruega por Chile.

jueves, 6 de agosto de 2026














Carmela Romero Sáez nació en Concepción en 1877, hija de Pablo Romero y Ana Sáez. Desde muy temprano sintió el llamado de la vocación, dedicando todo su esfuerzo y fortuna a la enseñanza. En una época marcada por las diferencias sociales, ella veló por entregar a las mujeres educación e instrucción, fundando en 1896, el Liceo de Señoritas “Santa Filomena”, en su antigua casa familiar ubicada en calle Freire esquina de Serrano. 

La institución –que dirigió durante 13 años– contó con un gran prestigio y entre sus docentes figuró su amigo Enrique Molina Garmendia, y otros vecinos fundadores de la Universidad de Concepción. La educadora dejó su cargo en 1929. El historiador René Louvel Bert señala que ese año “se retira de las tareas docentes para dedicarse silenciosamente a hacer el bien distribuyendo su fortuna en obras de caridad y bienestar social para sus semejantes”. A pesar de esta decisión, junto a su esposo, Ricardo Segundo Espinosa, continuaron preocupándose por la educación que recibían los niños y niñas en aquellos años. 

En 1955 dona el establecimiento a la Congregación Dominica Misionera de la Sagrada Familia y estipula que a partir de ahora debe llamarse “Colegio Carmela Romero de Espinosa”. Entre sus obras sociales más destacadas está la fundación del prestigioso Conservatorio de Música “Enrique Soro” y la Ciudad del Niño “Ricardo Espinosa”. 

Esta última institución lleva el nombre de su esposo y atiende a niños sin familia desde hace 58 años. Fallece en 1961 en su casa de calle O’Higgins 1142, en Concepción y no tuvo descendientes.

Óleo de Carmela Romero de Espinosa (A. Sepúlveda Riveros, 1953).

Reseña: de Archivo histórico Concepción









martes, 4 de agosto de 2026

Iniciamos Nuestra Semana de Aniversario

Como familia dominicana, dimos inicio a nuestra semana de celebración de aniversario con una significativa liturgia, en la que nos reunimos para agradecer nuestra historia y renovar el compromiso con el legado de Santo Domingo de Guzmán.

Durante este encuentro recordamos los cuatro pilares que inspiran y dan sentido a nuestra vida comunitaria: la oración, el estudio, la comunidad y la predicación. Estos pilares nos invitan a crecer en la fe, aprender con profundidad, caminar junto a otros y anunciar con alegría la Buena Noticia.

Que esta semana de aniversario sea una oportunidad para celebrar con gratitud, fortalecer nuestros lazos y continuar viviendo con entusiasmo nuestra identidad dominicana.









Nuestro caminar

Nuestra Patria, nuestra Misión

En agosto hemos recordado el valor de la solidaridad. Durante septiembre, retomamos nuestras tradiciones y celebramos a nuestra patria. San ...