lunes, 7 de septiembre de 2026

Evangelio lunes 07 de Septiembre

 Observaban a Jesús atentamente para ver si sanaba en sábado

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 6, 6-11

Un sábado, Jesús entró en la sinagoga y comenzó a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si sanaba en sábado, porque querían encontrar algo de qué acusarlo. Pero Jesús, conociendo sus intenciones, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: “Levántate y quédate de pie delante de todos”. Él se levantó y permaneció de pie.

Luego les dijo: “Yo les pregunto: ¿Está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?” Y dirigiendo una mirada a todos, dijo al hombre: “Extiende tu mano”. Él la extendió y su mano quedó sana. Pero ellos se enfurecieron, y deliberaban entre sí para ver qué podían hacer contra Jesús.

El eco del valle


 

domingo, 6 de septiembre de 2026

Evangelio Domingo 06 de septiembre

 ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?

 + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 19, 30—20, 16

Jesús dijo a sus discípulos: “Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros, porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envió a su viña.

Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: “Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo”. Y ellos fueron.

Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: “¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?” Ellos les respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Entonces les dijo: “Vayan también ustedes a mi viña”.

Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: “Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros”.

Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario.

Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: “Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada”.

El propietario respondió a uno de ellos: “Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. ¿O no tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?”

Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos”.

Las dos semillas


 

viernes, 4 de septiembre de 2026

Evangelio Viernes 03 de septiembre

 Cuando el esposo les sea quitado, entonces tendrán que ayunar

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 5, 33-39

Los escribas y los fariseos dijeron a Jesús: “Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y hacen oración, lo mismo que los discípulos de los fariseos; en cambio, los tuyos comen y beben”.

Jesús les contestó: “¿Ustedes pretenden hacer ayunar a los amigos del esposo mientras él está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado; entonces tendrán que ayunar”.

Les hizo además esta comparación: “Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque se romperá el nuevo, y el pedazo sacado a éste no quedará bien en el vestido viejo. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres; entonces el vino se derramará y los odres ya no servirán más. El vino nuevo se pone en odres nuevos. Nadie, después de haber gustado el vino viejo, quiere vino nuevo, porque dice: el añejo es mejor”.                                                                                                                               

Palabra del Señor.

El pozo seco


 

martes, 1 de septiembre de 2026

Nuestra Patria, nuestra Misión












En agosto hemos recordado el valor de la solidaridad. Durante septiembre, retomamos nuestras tradiciones y celebramos a nuestra patria. San Alberto Hurtado nos recuerda que ambas cosas están profundamente relacionadas. La patria no se construye solo con grandes acontecimientos; también la construimos en el trato hacia los demás y en nuestras acciones cotidianas.

“Nuestros Padres nos dieron una Patria libre, a nosotros nos toca hacerla grande, bella, humana, fraternal”.

Estas palabras de San Alberto Hurtado nos plantean un gran desafío. La patria no es únicamente nuestro hermoso territorio, lleno de contrastes geográficos y climáticos. En este territorio vivimos nosotros, chilenos y extranjeros, quienes tenemos la misión de construir una sociedad más humana y fraterna, donde se respete la vida y la dignidad de cada persona.

La solidaridad que hemos querido vivir durante agosto no termina cuando cambia el calendario. Al contrario, es una de las formas más nobles de construir nuestra patria. “¿Qué haría Cristo en mi lugar?” era la gran pregunta que acompañaba la vida de este santo jesuita y que hoy también nos interpela frente a la realidad del Chile que estamos construyendo.

¿Qué haría Cristo en mi lugar como estudiante? Seguramente, muchos de nuestros estudiantes, aun sin hacerse esta pregunta de manera explícita, ya la viven en nuestras aulas y en el patio: cuando incluyen al que está solo; cuando escuchan con respeto a quien piensa distinto; cuando ayudan sin esperar nada a cambio; cuando cuidan nuestro colegio; cuando tratan con dignidad a cada persona; cuando rechazan todo acto de violencia y discriminación; y cuando son capaces de ponerse en el lugar del otro.

Así como nuestros Padres de la Patria fueron grandes en el campo de batalla, a nosotros nos toca serlo en el esfuerzo de construir un Chile para todos y todas. Hoy no tenemos campos de batalla, pero sí tenemos desafíos que enfrentar: la indiferencia, el deterioro ambiental y el individualismo, entre tantos otros. Nuestra generación tiene la gran misión de ser grande construyendo.

Chile es una patria que hemos recibido, pero también una patria que estamos construyendo entre todos y todas. Quizás una de las mejores maneras de celebrar estas Fiestas Patrias sea preguntarnos qué estamos haciendo para que nuestro país sea cada día más grande, más justo, más bello, más solidario y más humano.

 


Nuestro caminar

El puente de madera