El lunes recién pasado el 4° Medio A, participó de la Eucaristía como curso. En la oportunidad los jóvenes acogieron el Mensaje del Evangelio del discurso del Pan de Vida. Además, acompañados por la comunidad religiosa y algunos docentes, celebraron el encuentro con el Dios de la Vida y el Amor.
miércoles, 22 de abril de 2026
Eucaristía de Cuarto Medio A
Esta es la voluntad de mi Padre, que el que ve al Hijo tenga Vida eterna
Jesús dijo a la gente:
Yo soy el pan de Vida. El que
viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed. Pero ya les
he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen.
Todo lo que me da el Padre
viene a mí, y al que venga a mí Yo no lo rechazaré, porque he bajado del cielo,
no para hacer mi voluntad, sino la de Aquél que me envió. La voluntad del que
me ha enviado es que Yo no pierda nada de lo que Él me dio, sino que lo
resucite en el último día.
Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en Él, tenga Vida eterna y que Yo lo resucite en el último día. Palabra del Señor
martes, 21 de abril de 2026
No es Moisés el que les dio el verdadero pan del cielo, sino mi Padre
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 30-35
sábado, 18 de abril de 2026
Lo reconocieron al partir el Pan
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 24, 13-35
Mientras conversaban y
discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo
impedía que sus ojos lo reconocieran. Él les dijo: “¿Qué comentaban por el
camino?”
Ellos se detuvieron, con el
semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió:
“¡Tú eres el único forastero
en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!”
“¿Qué cosa?”, les preguntó.
Ellos respondieron: “Lo
referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en
palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes
y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron.
Nosotros esperábamos que fuera Él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya
van tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que
están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro
y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido
unos ángeles, asegurándoles que Él está vivo.
Algunos de los nuestros fueron
al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a Él no lo
vieron”.
Jesús les dijo: “¡Hombres
duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los
profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para
entrar en su gloria?” Y comenzando por Moisés y continuando con todos los
profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a Él.
Cuando llegaron cerca del
pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le
insistieron: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba” .
Él entró y se quedó con ellos.
Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se
lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero
Él había desaparecido de su vista.
Y se decían: “¿No ardía acaso
nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las
Escrituras?”
En ese mismo momento, se
pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los
Once y a los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron: “Es verdad, ¡el
Señor ha resucitado y se apareció a Simón!”
Ellos, por su parte, contaron
lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el
pan.
Palabra del Señor
viernes, 17 de abril de 2026
Distribuyó a los que estaban sentados, dándoles todo lo que quisieron
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 1-15
Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades. Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía sanando a los enfermos. Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos.
Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a Él y dijo a Felipe: “¿Dónde compraremos pan para darles de comer?” Él decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer. Felipe le respondió: “Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan”.
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: “Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?” Jesús le respondió: “Háganlos sentar”.
Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran unos cinco mil hombres. Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron.
Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: “Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada”. Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada.
Palabra del Señor
martes, 14 de abril de 2026
Eucaristía de curso !° Medio A
El día de ayer, lunes 13 de abril, el 1° Medio A, como curso celebró la Eucaristía la cual fue presidida por P. Daniel Godoy O.P, quien en su homilía invitó a los jóvenes a no tener miedo al cambio y a mirarlo como parte de la vida cotidiana, y siempre en la compañía de Jesús.
sábado, 11 de abril de 2026
Señor mío y Dios mío
Al atardecer del primer día de la semana, los discípulos se encontraban con las puertas cerradas por temor a los judíos. Entonces llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo:
“¡La paz esté con ustedes!”
Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.
Jesús les dijo de nuevo: “¡La paz esté con ustedes!
Como el Padre me envió a mí, Yo también los envío a ustedes” .
Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió:
“Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan” .
Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús.
Los otros discípulos le dijeron: “¡Hemos visto al Señor!”
Él les respondió: “Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré”.
Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”
Luego dijo a Tomás: “Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe” .
Tomás respondió:
“¡Señor mío y Dios mío!” Jesús le dijo: “Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!”
Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro. Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre.
Palabra del Señor
Nuestro caminar
Eucaristía de Cuarto Medio A
El lunes recién pasado el 4° Medio A, participó de la Eucaristía como curso. En la oportunidad los jóvenes acogieron el Mensaje del Evangeli...

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