jueves, 2 de abril de 2026

Juntos Oramos

 JUEVES 02 DE ABRIL JUEVES SANTO Cuanto más profunda es la oración, más cercano se siente a Dios. Cuando hemos “experimentado” a Dios en nuestras vidas, Él se convierte en “Alguien” con quien salimos al encuentro de los demás. ¿Qué sentido le podemos al lema pastoral de este año “Promover la paz y contagiar esperanza”?

Texto Bíblico: Lectura del evangelio de Juan: “Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el fin. Durante la Cena, cuando el demonio ya había inspirado a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo, sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos y que él había venido de Dios y volvía a Dios, se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura.” Palabra de Dios (Juan 13, 1-5)

BREVE SILENCIO 

Reflexión:

El fruto de la oración es amar. La oración abre el corazón del hombre para recibir el amor de Dios, quien pone suavidad donde había violencia, amor y generosidad donde había egoísmo. Dios nos cambia si dejamos que su amor infinito ilumine todos los espacios de nuestra vida y así, con su gracia, contagiamos la esperanza.

Oremos:

1.- Señor Jesús, ayúdame a contagiar tu esperanza donde quiera que vaya; inúndame con tu Espíritu y tu vida. Quédate en mi vida, Señor, para que las personas que tengan contacto conmigo puedan sentirse más confiados y esperanzados. Roguemos al Señor.

 2.- Señor Jesús, en este jueves santo, quédate conmigo, así podré convertirme en luz para los otros. Te serviré de instrumento de paz para que Tú ilumines sus vidas a través de la paz interior que es fruto de tu amor. Roguemos al Señor.

3.- Señor Jesús, ayúdame predicar tu nombre sin palabras. Con mi ejemplo, con la sobrenatural influencia de tu gracia en mis gestos y palabras, con la fuerza evidente del amor que Tú me regalas día a día. Roguemos al Señor.

Santo Domingo de Guzmán. Ruega por nosotros.

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